Plenitud

Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre (Salmos 16.11).

Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la  cabeza de todo principado y potestad (Colosenses 2.9–10).

PRINCIPIOS

1- Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo (Romanos 15:29). Pablo escribió estas palabras a los cristianos en Roma. Él les estaba diciendo: “No tengo duda de que cuando me encuentre con ustedes, será en la medida más plena de la bendición de Cristo”. Aquí, las palabras del apóstol implican algo que cada creyente debe saber. Existen varios grados o medidas de la bendición de Cristo. Algunos creyentes obtienen una medida plena de dicha bendición, lo cual es la meta. Todos deberíamos llegar a una medida plena de la bendición del Señor. Sin embargo, otros cristianos entran tan solo, a una pequeña medida de la bendición de Cristo.

2- En su carta a los efesios, Pablo anima a todos a buscar la medida más plena de esta bendición: “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo…hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo…y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios (Efesios 4:7,13; 3:19).

Notemos la palabra: “plenitud”, en estos pasajes. La palabra griega que Pablo usa aquí significa: “terminar la tarea de llenar por completo”. Esa es la tarea que Dios nos ha dado: Buscar la plenitud de la bendición de Cristo en nuestras vidas.

Pablo enfatiza en esto, diciendo: “…un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:5-6).

3- Lo cierto es que Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo habitan en todos Sus hijos. Jesús prometió: Vendremos a él y haremos morada en él (Juan 14:23). Pablo aclara que todos tenemos el mismo acceso al Señor. Por lo tanto, todos tenemos igual oportunidad de obtener Su “siempre-creciente” bendición y llenará, de tal manera que somos sus recipientes, básicas de barro para ser usadas como conductos de bendición para esta tierra.

De hecho, nuestras vidas deben incrementarse continuamente en lo que Pablo llama: “la bendición de Cristo”. Esta plenitud está dispuesta para nosotros. La verdad es que somos lo que la bendición de Dios es en nosotros. Tenemos de acuerdo a la plenitud que hemos conquistado.

4- Considera la increíble medida de la bendición de Cristo en la vida de Pablo. Este hombre recibió personalmente, revelaciones de Jesús. Él escribe que Cristo se reveló a Sí mismo a él. Por supuesto, Pablo sabía que no había alcanzado la perfección. Pero también sabia, sin lugar a duda, que no había nada en su vida que obstaculizara el fluir de la bendición de Cristo.

Es una realidad que como hijos de Dios llegamos tan lejos como Cristo habita en nosotros. El apóstol usa la palabra potencia en la carta a los colosenses, de la raíz griega krátos, que se traduce como vigor, grande, poder, poderosamente, proeza.

Esta potencia nos hace poderosos para producir proezas, que no podríamos lograr por medios humanos, para vivir una vida sobrenatural en el diario vivir natural.

5- Lograr esta plenitud, de la raíz griega pléroma, traducido como copiosidad, no es un asunto de tener un tiempo en la presencia de Dios y enseguida ir a vivir una vida normal como todos los días, esto nos exige perseverar en la presencia de Dios que hemos conquistados. Permanecer no solo en creer, sino en ser continuamente hasta tener la copiosidad del Espíritu en nosotros.

Jesús sopló sobre sus discípulos y fueron llenos del Espíritu, en el Aposento Alto fueron llenos de nuevo, posteriormente, cuando estaban orando, fueron llenos una vez más. Esa plenitud de Dios mismo, el Creador del universo, en nosotros, determina lo que produciremos en esta tierra.

APLICACIÓN

Nos debe quedar claro que no podemos dar lo que no tenemos, producimos de acuerdo a nuestras capacidades. La plenitud nos hace fuertes, capaces, poderosos, aptos, para producir acciones sobrenaturales fuera del contexto humano natural. Según Colosenses 1.27 es Cristo en nosotros, la esperanza de gloria. Toda la esencia del Creador del universo está en Jesús y toda esa sustancia depositada en nuestro Salvador, está en nosotros. ¡¡Esto es maravilloso!!

DECLARACIÓN DE FE

Estoy aquí y ahora para desatar esta palabra de fe, confieso que soy libre de toda atadura del infierno que yo mismo he permitido a causa de mis malos hábitos, libero poder del cielo para ser lleno de la presencia maravillosa del Espíritu Santo para conquistar la plenitud de la gloria de Dios en mi vida. Haré proezas en su nombre porque tengo la copiosidad del Espíritu en mí. Amén!!

ORACIÓN

Dios eterno y Padre maravilloso, no deja de asombrarme tu gracia sobre mi vida. Estoy listo para esforzarme más allá de mis fuerzas para ser lleno del Espíritu y tener tu plenitud en mi vida. Quiero honrarte con mi vida y demostrar el poder de tu gloria en esta tierra. Viviré bajo la unción en cada momento, iré de gloria en gloria y de victoria en victoria, que el mundo sepa que tu sigues siendo nuestro Dios. ¡¡Amen!!

Con amor… Dr. José Félix!!